Por haber nacido en el seno de una familia económicamente modesta, se quedó sin ir a la universidad. Su carrera como escritor se inauguró con unas historias cortas que enviaba a las revistas de su época. A sus diecinueve años, la revista Script publicaba uno de sus relatos por primera vez. Desde aquel momento comenzó a ocupar un espacio en distintas publicaciones para dar a conocer sus ejercicios de imaginación y fantasía.
En 1950, escribió la obra que le permitió salir del anonimato y convertirse en una voz literaria reconocida internacionalmente, Las Crónicas Marcianas. Le siguieron muchos títulos que tuvieron mayor o menor repercusión y que le consolidaron como un genio de la ciencia ficción. Contamos entre ellos El hombre ilustrado, Fahrenheit 451 llevada al cine por François Truffaut, El vino del estío, La feria de las tinieblas, El árbol de las brujas, La muerte es un asunto solitario,...
También hizo numerosas incursiones en otros campos de la producción literaria. En 1963 aparecieron recopiladas bajo el título de The Anthem Sprinters, todas sus obras teatrales. Así mismo fue guionista de cine en la película Moby Dick y el creador del personaje de Tarzán. Ray Bradbury, casado y con cuatro hijas, es un ferviente admirador de Julio Verne, y ha declarado en numerosas ocasiones haber llorado de emoción en el momento en el que el hombre pisó la luna.
Crónicas Marcianas
Ray Bradbury en este libro, decidió acudir a Marte y comenzar a poblarlo como si de un colonizador se tratara. Crónicas Marcianas son una gradual, tranquila y soberbia aventura. Comienzan en 1999, y van acercándonos Marte a nuestra sociedad.
Los terrícolas se acercan a colonizarlo y arrollarlo con sus virus y entonces "el entero planeta se convirtió en una barrosa pelota de béisbol descartada. Entonces, cuando estabas solo, vagando por los prados del espacio en mitad de tu camino hacia un lugar que no podías imaginar. Así que no fue inusual que los primeros hombres fueran pocos. El número fue creciendo de forma pareja en proporción al censo de los terrícolas que ya estaban en Marte. Había cierto consuelo en los números. Pero los primeros Solitarios tuvieron que saber soportar el estar solos... |