Los que piensen que el investigador ha necesitado de un inversión multimillonaria para desarrollar su idea se equivocan. El coste ha sido de 20 dólares. Vamos, unos quince euros al cambio. .
Muchos se preguntarán, ¿cómo es posible? ¿es magia? Nada de eso. Este invento funciona gracias a una cámara, unos cuantos rayos láser y un software desarrollado especialmente para que reconozca los gestos de la mano de una persona.
El funcionamiento es el siguiente. El software de reconocimiento de imágenes convierte el vídeo en comandos. Estos llegan al sistema operativo y es éste el que interepreta los movimientos. Lo hace de la misma forma que lo haría con un ratón al uso.
Todo es igual que si usaramos un ratón convencional. Incluso se puede realizar el típico scroll para ver todo el contenido de, por ejemplo, un página web. La única diferetencia es que en nuestras manos no habrá nada. Lo que no está seguro, pues ni el propio creador se ha pronunciado sobre el tema, si este ratón invisible puede provocar cierto dolor en la mano por exceso de uso.
Sin evolución
Fue en 1967 cuando este periférico vio la luz. Douglas Engelbar fue el encargado de su desarrollo. Este elemento de hardware ha permanecido impasible al paso del tiempo. Su esencia permanece. Las modificaciones han sido mínimas.
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