La explicación aún se busca. El caso es que en torno a ellas se generó una burbuja económica desproporcionada. Los inversores depositaron su confianza de manera inusitada en estas empresas del mundo de la tecnología. Internet pinchó. También, la burbuja.

A partir de ese momento, se puede imaginar lo que sucedió: ruina para inversores, cierres y quiebras de empresas. A empresas tan fuertes como Cisco e Intel les costó recuperarse. Otro dato. Durante la época de bonanza de las ‘puntocom’, el Nasdaq, índice de la bolsa estadounidense, superó la barrera de los 5.000 puntos. Con la explosión de la burbuja se tardó más de dos años en llegar a los 2.000 puntos. Había miedo. La locura no tenía lugar. La inversión sin meditar previamente no cabía.

Con todo, cualquier cosa de la que hable sobre este hito de la historia económica y tecnológica sería especular. No hay claridad. Tampoco está claro cuál hubiera sido el futuro de estas compañías si hubieran echado a andar actualmente.
La quiebra ataca
GeoCites, adquirido por Yahoo con un coste de 3.000 millones de dólares, cerró. No sobrevivió a esta etapa de crisis. El mismo camino siguió Boo.com. El gasto fue menor que en el caso anterior, sólo 188 millones de dólares. Aun así no pasó el corte del año 2000.

En España llegó algo más tarde. Pero hizo acto de presencia. Terra lo sabe bien. Su andadura no convenció mucho desde el principio. Pese a todo, sus acciones llegaron a un precio de 37 euros por cada participación. En 2005, apenas superaban los tres. Tarde o temprano tenía que llegar ese momento. Habrá más burbujas, seguro.
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