La sábana santa apareció en la localidad francesa de Lirey en 1350. Su propietario, el caballero Geoffroy de Charny, nunca aclaró cómo había llegado la pieza de lino a su poder; pero financió la edificación de una iglesia para acoger la reliquia. Una vez levantada Nuestra Señora de Lirey en 1357, los monjes encargados de la custodia de la sábana observaron que ésta atraía gran cantidad de peregrinos y, mediante la venta de todo tipo de recuerdos, convirtieron el supuesto sudario de Cristo en un gran negocio.
Ha sido objeto de estudios científicos por parte de especialistas en gran cantidad de disciplinas incluyendo un proyecto de la propia N.A.S.A (la Agencia Espacial Norteamericana) para verificar su autenticidad y origen. Los resultados lejos de arrojar luz sobre el tema han desembocado en conclusiones que multiplican los interrogantes que rodean a la tela. Ni siquiera un reciente análisis del tejido por el conocido método del carbono 14 ha sido capaz de desentrañar el enigma...
Además corre una leyenda negra en torno a la Sábana, extraños sucesos ocurridos desde hace siglos parecen indicar que la reliquia ha sido perseguida. Oscuros intereses parecen estar detrás de inexplicables incendios, sabotajes, etc... que llegan incluso hasta nuestros días. El interés en hacer desaparecer el lienzo o desacreditarlo parece que ha sido una constante en su historia.
Lo que si está claro es que la sábana en efecto envolvió un cuerpo que fue crucificado y torturado. A menudo las pruebas a las que ha sido sometida la Sábana se contradicen unas con otras, y ni la propia iglesia se atreve a dar un testimonio definitivo sobre su autenticidad.
Al final pasa lo que pasa con todos los descubrimientos religiosos, nunca sabremos si son reales o no, y creer en ellos significa un acto de fe. |