Está presente en sociedades tan antiguas como la fenicia, cuyo imperio comercial en el mediterráneo requería un instrumento monetario. Posteriormente fueron las monedas romanas las que cobraron mayor importancia.
La numismática española ha estado protagonizada por las monedas fenicias, romanas y árabes, y por nuestros particulares escudos y reales, hasta que en el año 1868 nació la peseta como moneda oficial del Estado español, hasta ese momento existió una moneda con dicho nombre que había sido utilizada de forma popular con el valor de 2 reales, traída de Cataluña, cuyo nombre era peceta y significaba pieza.
El valor de las colecciones numismáticas puede ser muy alto, ya que algunas de estas piezas están realizadas en metales preciosos o son únicas en el mundo. Su valor depende mucho de su estado de conservación, de esta forma para fijar el valor de una moneda se observan aspectos como el detalle, el cospel, el canto, los golpes y rayas, los acabados, etc. Algunas monedas pueden alcanzar valoraciones de varios miles de euros, aunque el precio normal de estas piezas de colección van de los pocos euros a algunos cientos.
En la historia se encuentran casos curiosos como las falsificaciones, las monedas de cartón que circularon durante la Guerra Civil o el hecho de que el billete apareciese debido a la escasez de metal. En la actualidad las fábricas de moneda y timbre de todo Europa elaboran ediciones especiales y monedas conmemorativas de gran valor numismático. Estas colecciones pueden alcanzar en pocos años valoraciones de varios cientos de euros.
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