Tamagotchis, Furbys y otros juguetes similares han llevado a niños de todo el mundo a tener su propia mascota virtual, y cuidarle y darle el cariño que como mascotas se merecen. Jóvenes y adolescentes se han visto enganchados a juegos de simulación de la vida real como Los Sims, o bien se han visto inmersos en comunidades virtuales como Habbo Hotel o el Movimiento Coca-Cola. Los últimos en caer han sido los 240.000 adultos daneses que han creado su gallina virtual y la cuidan y miman diariamente para que ponga más huevos.
Parece que la sociedad tecnificada en la que vivimos está logrando que nos relacionemos con otras personas de forma virtual, o incluso que dejemos de relacionarnos con personas y lo hagamos con programas. ¿Es esto normal? Parece ser que el ser humano ha creado desde sus orígenes sustitutos de seres vivos como las muñecas y muñecos que preparaban al ser humano para afrontar la maternidad o la guerra.
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