A nuestro país llegaría en el año 1.957 de la mano de SEAT. Con 5.000 empleados en su plantilla en tan sólo el primer año multiplicó su producción por seis. Desde su nacimiento fue un éxito rotundo y despertó la simpatía del público al igual que en Italia, algo que no se puede decir que ocurriese en la vecina Francia, donde se llegó a crear una campaña anti-600 por considerar que su carrocería era horrible.
El primer SEAT 600 que se adquirió en España fue el del hijo del general Muñoz Grandes, al que siguieron 2.500 ventas más en el primer año. La gran demanda que había, hizo que se pasará de una producción de 150 unidades diarias hasta las 300. El precio era de unas 70.000 pesetas lo que lo hacía accesible sólo a las clases media-altas de nuestra sociedad. Además había que pagar una fianza de unas 20.000 pesetas que más adelante se devolvían. Las esperas para obtener el coche eran de cuatro años, pero con el “boom” que provocó a principios de los 60 su precio se redujo a 60.000 pesetas y las esperas se redujeron a un solo año.
En el año 1.958, tan sólo un año después de su llegada a España, ya existía un “Club 600”. La fiebre del 600 se iba extendiendo y la gente llegaba a personalizarlos pintándolos de diversos colores. Con las mejoras en la economía de las familias españolas, llegó a convertirse en el segundo utilitario de muchas de ellas, lo que permitió que muchos jóvenes aprendiesen a conducir gracias a él y que muchas mujeres lo tomasen mientras el marido utilizaba el primer coche, siendo este ungran paso en la integración de la mujer en la sociedad, que empezaba a dejar de ser tan sólo una mera ama de casa.
El 600 se convirtió por excelencia en el coche español y en el coche de múltiples generaciones. Quizá muchos hoy todavía recuerden a padres o abuelos cargando el 600 de maletas y bolsas de viaje para emprender sus vacaciones de verano a la playa, o para volver al pueblo a visitar a la familia.
En el año 1.973 se fabricaba la última unidad de SEAT 600 ya que había quedado obsoleto en comparación con sus competidores. Esta noticia no sentó nada bien a una sociedad que le había cogido un increíble cariño, y a pesar de ello incluso durante la década de los 80, el ver un 600 por las calles de las ciudades españolas era de lo más normal. Los amantes del 600 siguen realizando concentraciones que cuentan con una importante afluencia de participantes, y el amor por estos coches se ha llegado a transmitir de padres a hijos, algo que se puede comprobar al ver a jóvenes participar en estas reuniones con coches que heredaron de su familia.
ras todos estos años, en el 2005, Fiat lanzó el anunció de que junto a Ford estaban trabajando en la vuelta del 600 para dentro de unos 3 o 4 años. Si el “escarabajo” y el mini volvieron, el retorno del 600 era sólo cuestión de tiempo.
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