La peculiar formación pucelana de Karton Boulevard Imbérica fue la encargada de tomar el relevo. Con un set casi acústico al completo, con una gran capacidad de improvisación y empapados de sonidos balcánicos y orientales afrontaron su poco tiempo para mostrar su propuesta a un público que ya iba llenando la arena de Leganés.
La Cubierta no llegó a llenarse, pero acogió una interesante entrada con bastante gente ocupando las gradas y casi tres cuartas partes de la arena completas, lo que permitía disfrutar de las actuaciones sin agobios y con espacio.
Los multiculturales Fritanga se podría decir que eran el primer plato fuerte de la noche a pesar de no contar aún con mucho tiempo de actuación. Supieron aprovechar su media hora a la perfección. Con sus ritmos latinos de ska y reggae dieron una actuación intensa y sin tiempo para el descanso. Conscientes de que debían aprovechar el tiempo para dejar una buena impresión, los que fuesen parte del Sr. Antipirina, calentaron el ambiente y empezaron a hacer levantar el polvo de la plaza de toros.
Una pena que el sonido de la Cubierta siempre tenga el problema de sonar enlatado, por lo que no se entiende la razón para no abrir el techo, aunque se puede suponer que sería por si llovía, aunque no parecía muy posible.
Llegaba el turno de los franceses Mouss et Hakim, ex componentes del grupo Zebda, que a pesar de los problemas de acústica del recinto, consiguieron un sonido bastante bueno. Su propuesta de fusión de lo mejor del mestizaje francés con las influencias del Magreb les convertía en una de las “revelaciones” de la noche al ser quizá uno de los grupos menos conocidos. Disfrutaron de algo más de tiempo para su directo, y con una actitud muy punki y cañera durante toda la actuación, dieron uno de los cierres más fuertes de la noche, con lo que seguramente se hicieron con un buen puñado de nuevos fans. Buenas sensaciones desprende este proyecto al que habrá que seguir la pista.
Y la noche pasaba de Francia a las calles de Madrid, con una banda que ha sufrido una progresión impresionante en el último año. Se trata de Canteca de Macao, multitudinario grupo con 9 miembros en escena que con sus ritmos aflamencados mezclan reggae, ska, y multitud de sonidos que les han hecho hacerse con el público amante del mestizaje. En ocasiones algo saturado el sonido presentaron algunos de sus temas que ya son clásicos entre sus seguidores como “La rubia perfecta”, “Raggason”, “No llores” o “La milonga sentimental” junto a algún que otro tema nuevo. Se despedían del público madrileño con “La alternativa libertaria” a ritmos de ska y con un público entregado con sus bailes.

Ya pasaban con creces las 10 de la noche y era el turno de que comenzasen a desfilar los grandes nombres del cartel sobre el escenario. Los primeros fueron los artistas de Mali, Amadou y Mariam. A pesar de llevar ya muchos años sobre los escenarios, ha sido ahora cuando han podido llegar a un gran público con el éxito obtenido con su último disco tras haber sido tocados con la barita mágica de Manu Chao. Percusiones, ritmos africanos y la magnífica guitarra de Amadou hicieron que los pies de muchos de los asistentes se despegaran del suelo en un continuo baile. Sin duda, fueron otros de los grandes triunfadores de la noche por el desconocimiento de muchos, la falta de referencias anteriores y sobre todo, por un directo mucho más contundente y poderoso de lo que se puede escuchar en sus discos.

Tras ellos y tras una larga espera aparecían en escena El Bicho. Sin duda era una de las bandas más esperadas de la noche, pero no fue su noche. Tuvieron muchos problemas con el sonido (a parte de los que sufrían todos los músicos debido al recinto). Se llevaban muchas horas de conciertos y los tres últimos grupos que habían pasado por el escenario habían animado y hecho disfrutar a los asistentes a un ritmo muy alto. Quizá aquí estuvo el problema de esta magnífica banda. Como músicos son muy buenos, y sus improvisaciones y acercamientos a sonidos de jazz son magníficos, pero ante un evento largo como era este, con un público muy animado y con el cansancio que ya comenzaba a hacer mella, El Bicho no supo enfocar su actuación. Esto provocó incluso que terminasen antes de tiempo y que se escuchasen algunos silbidos entre los asistentes.

Después del sabor agridulce que dejó El Bicho, tocaba el turno de una veteranísima banda como son los malagueños Tabletom. Seguramente amados u odiados pero genio y figura sin duda alguna. Con la inclusión de un saxo le dieron muchos más matices y a su particular forma de interpretar el flamenco y reanimaron en forma alguna a un público que se había quedado un poco desubicado. El cansancio era patente ya a esas horas de la madrugada pero los que aún aguantaban disfrutaron aunque sólo sea por la peculiaridad de ver a su cantante.
Y por último, para cerrar la noche, los Mártires del Compás. Si El Bicho fueron la cruz, Mártires fue la cara del festival. Conscientes del cansancio, del mal sonido, de las horas que eran, y de que les tocaba cerrar, afrontaron el concierto con muchas ganas y animando al público a lo grande por parte de Chico Ocaña. Empezaron como podían haber acabado en cualquier otra circunstancia, con dos auténticos temazos de final de actuación o incluso de bises como pueden ser el “Oremus” y el “Galicia Calidade”. Esto hizo despertar a los asistentes y sacar sus últimas fuerzas para dejárselas disfrutando con los Mártires, agradeciendo así la entrega del grupo a pesar de lo intempestivo de las horas.
En definitiva un festival que resulta interesante si se deciden a realizar más ediciones. Pero que está claro que la Cubierta no es el lugar más adecuado para realizarlo. A parte, los responsables de las barras se excedieron en los precios de comida y bebida que eran realmente abusivos. Por otro lado, cabe destacar que a pesar de los problemas de acústica, sin duda las dos bandas menos conocidas por estas tierras (Mouss et Hakim y Amadou y Mariam) dejaron un muy buen sabor de boca.
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