Se trata de una camiseta que cuenta con una serie de sensores en los brazos y codos que recogen los movimientos de la persona que la lleva puesta. A través de estos movimientos (supuestamente imitando tocar una guitarra) se reproduce el sonido de una guitarra real. El invento está diseñado tanto para diestros como para zurdos y cada brazo tiene una función; Por un lado el rasgueo de las cuerdas y por otro el que imitaría los acordes.
Este instrumento permite que gente sin ningún conocimiento musical, ni de ordenadores pueda hacer música. Los sensores recogen los movimientos y mediante tecnología inalámbrica los envían a un ordenador que reproducirá el sonido con calidad mp3. Además está diseñado para que pueda simular también instrumentos de percusión.
Uno de sus creadores, el doctor Richard Helmer, dice que este invento tiene un lado serio más allá de que una prenda pase la barrera de la moda y de servir de vestimenta, para ser utilizada en la creación de música. Este lado serio es que con estos sensores se podrá reproducir, en un futuro, a una persona en un mundo de realidad virtual. Mediante esta reproducción se podrán hacer estudios psicológicos y de mejoras del rendimiento deportivo, aportar mejoras en la fisioterapia y en general en el mundo de la salud.
Para el desarrollo de este invento por parte del CSIRO se ha necesitado la participación de expertos informáticos, en música, textil y química.
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