David tuvo una clara influencia en su gusto por el deporte gracias a su padre, soldado y bombero de París. En su paso por el ejército y diversas profesiones, David siempre sentía que le faltaba algo y que necesitaba una forma de sentirse realmente libre.
De esta manera, idea un juego que consiste en salvar todos los obstáculos que pueden encontrarse entre el mobiliario urbano de cualquier ciudad. Así guía a un grupo, los Yamakasi, durante 8 años. A pesar de que la película fue claramente un paso importante para popularizar esta práctica en multitud de países europeos, el verdadero alma mater de la historia es David, y la práctica se conoce como Parkour, siendo los que la practican “traceurs” y no Yamakasi, como siempre quiere recalcar David.
Este deporte poco a poco va tomando popularidad y aparece en películas, anuncios y otros lugares más cercanos al gran público. Esto ha creado alguna controversia entre los practicantes de parkour ya que consideran que el parkour es un arte libre, sin federaciones, sin competiciones y sin dinero de por medio. Simplemente quieren mostrarlo tal como es.
En España la práctica del parkour no está muy extendida, pero desde los empujones de Dani Sampayo, un joven de Irún, que lo ha promovido en nuestro país, este arte va tomando fuerza.
En el parkour se combina flexibilidad, una buena forma física y mental, porque como los propios “traceurs” afirman: por mucho que sepas caer bien, si el salto te da miedo no saldrá bien.
En las webs dedicadas al parkour se pueden ver pautas, ejercicios y consejos para principiantes, así como contactos para relacionarse con grupos de parkour y vídeos en los que podemos comprobar la espectacularidad de esta práctica.
El lema del parkour y con el que esperan que tenga una larga vida es “Ser y durar”, siempre respetando el entorno y al resto de transeúntes, que quizá no entiendan la filosofía de vida de estos jóvenes.
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