El concierto de Madrid fue muy similar en su contenido al que realizaron en el Teatro Gayarre. Un concierto diferente por el hecho de encontrarse el público en un teatro y por tanto cada uno con un sitio asignado, diferente por la estética que presentaba, por los acompañamientos de saxo y teclados que le daban otro matiz a los temas de una banda tan rockera, y las magníficas voces de las coristas que envolvían cada canción y contrastaban a la perfección con las características voces de Boni y El Drogas.

La primera parte del concierto fue puramente acústica y podíamos ver a Alfredo afianzado en una banqueta con su guitarra, mientras Boni y El Drogas se intercambiaban las posiciones e iban interpretando canciones de siempre y quizá no tan habituales en sus conciertos. Diferente y curioso el hecho de escuchar temas tan potentes como “No hay tregua” o “En blanco y negro”, que perfectamente podrían cerrar cualquiera de sus conciertos habituales, de manera completamente acústica, pero aun así conseguían que el público no soportase el hecho de verlo desde su sitio y se pusiesen en pie. Precisamente con “En blanco y negro” terminaba la primera parte de la actuación y con el "No hay tregua" recordaban que abogaba por la paz, algo que parece algunos aun no terminan de entender.

A continuación y sin dar un respiro se enfrentaban al siguiente tema ya con Boni cargando la eléctrica y Alfredo la tomaría en la siguiente canción. Con esta parte la temperatura subió definitivamente y los navarros terminaron haciendo ponerse en pie a las más de 1000 personas que llenaban el teatro Lope de Vega.

Tras el espectacular final del espectáculo y con el teatro a sus pies todos los componentes de la banda y acompañantes salieron a saludar y despedirse de un público que seguramente salió satisfecho y sorprendido.

La Gran Vía madrileña veía esta noche como el lugar donde habitualmente se representa Mamma Mía! cantaba, aunque fuese por unas horas, en clave de rock.
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