En cuanto a las actuaciones, el primer día comenzaron en torno a las 7 de la tarde. La puntualidad en este festival ya es algo que de hace un par de años hasta aquí se lleva a rajatabla por lo que este año no iba a ser menos. Mientras en el escenario dedicado al hip-hop en este día de apertura se apostaba por los sonidos reggae y dance-hall, los escenarios Republicca y New Rock comenzaban simultáneamente con los locales 1000 demonios y la joven banda madrileña, que ha tenido una progresión impresionante en el último año, Canteca de Macao.

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Tras ellos el escenario principal levantaba el telón con el rock siempre de calidad de los navarros Berri Txarrak. De nuevo el turno para los dos escenarios Republicca y New Rock con Skizoo, banda que tras la separación de Sôber ha gozado del beneplácito del público y con Huecco, proyecto debut del que fuera cantante de Sugarless, que conseguirá seguramente un nuevo público mientras que en sus antiguos seguidores habrá un poco de todo, eso sí, quedó claro el tirón que sigue teniendo Sugarless entre el público al interpretar alguno de sus temas. Tras él, los veteranos El Último Ke Zierre tomaban el escenario principal y abrían lo que iban a ser los grandes momentos de la noche.

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En primer lugar Su Ta Gar descargaba su música para los amantes del rock más duro, mientras una de las sensaciones del último año daba un magnífico concierto con el recinto a rebosar como era Muchachito Bombo Infierno.

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En horario estelar aparecían sobre el Matarile, escenario principal, los vitorianos Soziedad Alkoholika. Una de las actuaciones más esperadas y más aun con la polémica levantada unos días antes por las presiones y retirada de algunos patrocinadores. Aun así la organización se mantuvo firme y SA lo supo agradecer como mejor saben, con un directo espectacular.

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De nuevo dos propuestas totalmente diferentes cerrarían los escenarios colindantes al Matarile. Por un lado la extremeña Bebe daba un concierto con muchas versiones y resultado dispar para el público, y por otro los asturianos WarCry cerraban por pleno derecho el escenario de heavy. Sin duda es uno de los grupos con un público más fiel y en el que no paran de corearse cada uno de sus temas.

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Y por último para cerrar la noche en el escenario principal los sevillanos Reincidentes. Un grupo mítico y que ha marcado a multitud del público que puede asistir al festival, pero que en los últimos años no terminaba de convencer en sus directos a pesar de haber firmado un último disco muy interesante. Sin embargo este año, y a pesar de llegar a última hora tras la caída del cartel de O’funkillo, los sevillanos firmaron una actuación impresionante y de los mejores cierres de festival.
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