Estos precios tan bajos se deben a la mano de obra tan barata que se pueden permitir y a las alianzas con marcas tradicionales del mundo del automóvil que les ha permitido aprender rápidamente y crear copias casi exactas de los modelos europeos a una calidad mucho menor, por lo que sus gastos en investigación y diseño prácticamente desaparecen, y se limitan a ensamblar piezas que producen a gran velocidad.
Se calcula que para el 2010 la presencia de estos automóviles sea masiva en Europa y que China ya se encuentre en la tercera posición de la producción mundial tras EEUU y Japón. Para el 2025 se espera que China ya esté a la cabeza.
Tras su período de aprendizaje con las alianzas con marcas occidentales, los fabricantes chinos han entrado en países del Tercer Mundo ya que allí el poder ofrecer vehículos más baratos les situaba en una posición cómoda, además de que las exigencias de calidad son menores que en Europa.
De momento todo esto son estimaciones y se plantean dos grandes problemas para la llegada de estos coches al mercado europeo. Por un lado las posibles confrontaciones que puedan tener con otras marcas, ya que la mayoría de sus modelos están basados en modelos de otras, hasta tal punto que en ocasiones parecen auténticos plagios. Pero puede que consigan superar este escollo ya que ya han salido victoriosos con los primeros enfrentamientos con Honda. Y por otro lado la cuestión de la calidad del producto. Otras empresas, como las coreanas, ya producen y venden en occidente vehículos de menor calidad pero el problema de los coches “made in china” es el de la seguridad.
El modelo Landwind sólo obtuvo un punto de 16 en las pruebas de choque frontal del ADAC alemán (el equivalente al RACE español), lo que supone que en un choque a tan sólo 64 km/h el conductor moriría.
Se supone que a la hora de entrar en el mercado europeo deberán cumplir los requisitos y exigencias de las normativas europeas. A pesar de todo el Landwind ya ha llegado a países como Holanda o Alemania.
Las fechas de las llegadas reales no están claras aun, ya que no tienen cerradas las negociaciones con los distribuidores, pero los productores chinos aseguran que cuando llegue el momento sus vehículos cumplirán los requisitos de seguridad que se exigen en occidente. |